
No puedo ser imparcial, y menos al hablar de Marc Jacobs, para su propia línea; segunda para ser exactos.
A pesar de que aún no terminan las semanas de la moda en el mundo, y no soy muy afecto a realizar post's de looks y salidas de modelos, tengo que confesar mi relación amor-odio con Marc Jacobs, y he de decir que no siempre la mantengo en buenos términos.
Lo he dicho antes, no me parece nada innovador lo que Marc hace para Vuitton y hasta lo he calificado de cuadrado, aburrido, repetición constante y sin matices. Y es obvio, ¡qué espero yo de un malletier-à-paris maison fondée en 1854 que ha estado muy sobrevalorado!, Y no es que no reconozca el know-how de la firma pero como todos sabemos, en moda siempre, quien se atreve, pone cosas entre comillas y no intento ahondar en LV.
Después de la colección MJ de invierno que presentó en Nueva York á-lo Danceteria, ésta, la niña pequeña, más que alejarse, se reconfigura en -ótro- momento, en otra ciudad hasta diría que en otros objetivos. Y es que el preppy no tiene por qué ser como lo imaginamos, siempre encuentro el twist retorcido en el aire que emanan de los looks.

Estos chicos "bostonianos", no usan bostonianos, y quizá , más que arrasar en la intelectualidad, ¡se lo montan a lo grande!, arrasando pero con todo lo que camine por el campus.


En Marc by Marc Jacobs tenemos cosas que me conquistan, ¡volúmen, estilismo, botas, humor y color!, y como vemos, el cuadro se mantiene, pajarita, encaje, pantalones anchos.
Pero ese es el invierno y de aquí a octubre tenemos todavía un verano por vivir, por eso, quise sacar del baúl la propuesta de la firma para esos días de sol, playa, bebidas y agua!, de la cuál no lo quiero, lo necesito, el pantalón corto con esos accesorios que parece que se los compré a mi prima de 5 años, tuercas y cintas de algodón. ¡un descaro que me enloquece!


Marc parece aferrarse al kilt más de la cuenta, pero aún así lo amamos, bueno ustedes no lo sé pero yo si, ya que creo que guardando las distancias con LV, él en solitario con las dos marcas es de los pocos diseñadores fichados por grandes grupos de lujo que realmente propone y arriesga, como otros dos consentidos míos Elbaz con Lanvin que es sensacional y Tisci con Givenchy, que rompe los moldes. Mi teoría es hay que basarnos en la colección, en el trabajo, y cada día hacer menos caso a la crítica de moda porque, permitanme entrecomillar, de "crítica" tiene poco.
Y es que así de sencillo, o nos gusta o no, y yo acepto que aunque hay cosas que no me gusten, están magistralmente bien trabajadas y seguro serán un éxito pero esa también es otra historia.
Marc extraña la Costa Este Americana, y creo que eso lo sabe París...